Napoleón I Bonaparte
Durante un periodo de poco más de una década, adquirió el control de casi toda Europa Occidental y Central mediante una serie de conquistas y alianzas, y sólo tras su derrota en la
Batalla de las Naciones, cerca de
Leipzig, en octubre de
1813, se vio obligado a abdicar unos meses más tarde. Regresó a Francia y al poder durante el breve periodo llamado los
Cien Días y fue decisivamente derrotado en la
Batalla de Waterloo en
Bélgica, el
18 de junio de
1815, siendo desterrado por los británicos a la
isla de Santa Elena, donde falleció.
Napoleón es considerado como uno de los mayores genios militares de la Historia, habiendo comandado campañas bélicas muy exitosas, aunque con ciertas derrotas igualmente estrepitosas. Sus agresivas guerras de conquista se convirtieron en las mayores operaciones militares conocidas hasta ese momento en
Europa, involucrando a un número de soldados jamás visto en los
ejércitos de la época. Además de estas proezas bélicas, a Napoleón también se le conoce por el establecimiento del
Código Napoleónico y es considerado por algunos un «monarca iluminado» debido a su extraordinario talento y capacidad de trabajo. Otros, sin embargo, lo estiman un dictador tiránico cuyas guerras causaron la muerte de millones de personas, así como uno de los personajes más megalómanos y nefastos de todos los tiempos.
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Se le juzga como el personaje clave que marcó el inicio del
siglo XIX y la posterior evolución de la Europa contemporánea.
Sus soldados lo llamaban el
Pequeño Cabo (
le Petit Caporal), en tanto que los ingleses se referían a él con el despectivo
Boney y las monarquías europeas como el
tirano Bonaparte, el
Ogro de Ajaccio o el
Usurpador Universal.
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